En Bahía Blanca, el pasado lunes abrieron restaurantes, bares, cervecerías y cafeterías de la ciudad luego de más de 120 días cerrados.

En la renovada FASE 4 y en el marco de la reapertura, se vio un movimiento moderado de personas, teniendo en cuenta el contexto, en los lugares clave de la ciudad; asimismo casi todo el universo de los establecimientos gastronómicos funciona con el servicio de delivery y take away, que sin dudas es una modalidad comercial convertida en una tendencia.

Queremos destacar el enfoque integrador de nuestra entidad en el trabajo compartido junto a empresarios, funcionarios y epidemiólogos de nuestra ciudad para el diseño del protocolo y recomendaciones para la operación de la nueva normalidad de los establecimientos del Sector.

Alejandro Nanetti, encargado de la cervecería Antares, contó: «Nos sentimos vivos de poder volver a abrir, da la sensación de que la agonía pasó y ahora podemos respirar un poquito».

«Esto es día a día y la gente se va a ir acercando a medida que tome confianza. Nosotros estamos tomando todas las medidas en función de hacer nuestra parte para que esto funcione», explicó y agregó que el funcionamiento del lugar es sin reserva, solo con demanda espontánea.

Allí, al ingresar, se realiza una toma de temperatura a los clientes y se les coloca alcohol en gel en las manos. Además, se mantienen las distancias entre las mesas.

A su vez, Alejandro detalló que para la reapertura mantuvieron los precios que manejaban en marzo antes de cerrar. Una pinta está $ 180 y la carta se mantiene normal.

«El daño económico es muy grande y va a llevar mucho tiempo recuperarnos. De hecho, muchos establecimientos no llegaron a esta situación y ojalá no sean muchos los que en el camino de la recuperación tengan que cerrar», expresó.

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