Las medidas dispuestas por los Gobiernos locales se amparan en un decreto firmado por Conte en el que delega a las autoridades la posibilidad de establecer en sus comunas medidas más restrictivas.

Las principales ciudades italianas, como la capital Roma o la siciliana Palermo, impondrán desde este fin de semana nuevas medidas restrictivas contra el coronavirus para buscar frenar la propagación de la enfermedad, en medio de un «enfriamiento» de la curva de contagios en los últimos días.

Los anuncios de nuevas restricciones se dan mientras este jueves, las autoridades informaron 37.978 nuevos contagios, en aumento frente a los 32.961 de ayer, y con una tasa de positividad que volvió a ubicarse en el 16,1%, luego de las 14 cada 100 test registrado el miércoles..

El Ministerio de Salud informó además 636 muertes en las últimas 24 horas, en aumento frente a las 623 de ayer.

De todos modos, el Comisario Especial para la pandemia, Domenico Arcuri, planteó este jueves en conferencia de prensa que ya se nota un «enfriamiento» de la curva de contagios, «gracias a las medidas tomadas y a la responsabilidad de los ciudadanos».

Según Arcuri, la ralentización de la curva epidemiológica se da en que la tasa de crecimiento semanal de nuevos casos pasó del 102% de inicios de octubre y el 80% de fines del mes pasado al 10% actual.

Ciudad por ciudad

Según informó este jueves el diario Corriere, el Gobierno romano intensificará los controles en los parques y se restringirán los accesos a centros y calles comerciales.

Roma, capital del país, se ubica dentro de la región Lacio, una de las nueve que continúa considerada como «zona amarilla», o de bajo riesgo, según el mapa de peligrosidad dispuesto por el Gobierno nacional que divide al país en tres áreas.

Desde el sur de Italia, el alcalde de la capital siciliana Palermo, Leoluca Orlando, confirmó a Télam en comunicación telefónica que hasta el 3 de diciembre se prohibirá la circulación de personas por el centro de la ciudad, entre las 16 y las 22 de lunes a viernes y de 5 a 22 los fines de semana.

Para la franja nocturna, explicó, ya está vigente el toque de queda a nivel nacional dispuesto por el premier Giuseppe Conte y que también se aplica en la isla caracterizada como «zona naranja».

En Florencia, capital de la región Toscana, también «zona naranja», el Gobierno de Dario Nardella cerrará bares y restaurantes los fines de semana, y se evalúa la prohibición de visitar algunas plazas públicas.

En Bolonia, uno de los centros universitarios del país, el Gobierno local prohibió la presencia de artistas callejeros y los eventos en las calles del centro histórico, mientas que en la sureña Bari las autoridades dispusieron el cierre de los jardines públicos.

Otra de las principales ciudades del país, la norteña Milán, ya tiene en vigencia el cierre de bares y restaurantes, entre otras restricciones, al ser capital de la región Lombardía, catalogada como «zona roja» o de máximo riesgo epidemiológico.

Las medidas dispuestas por los Gobiernos locales se amparan en un decreto firmado por Conte a inicios de octubre en el que delega a las autoridades la posibilidad de establecer en sus comunas medidas aún más restrictivas que el toque de queda nacional nocturno dispuesto por el Gobierno.

En ese marco, el ministerio de Salud aprobó hoy las ordenanzas de las regiones de Véneto, Friuli Venecia Julia y Emilia-Romaña, catalogadas como «zona amarilla», para disponer de franjas horarias para que los mayores de 65 años hagan las compras, prohibir los paseos por los centros históricos y disponer que bares y restaurantes solo puedan permanecer abiertos de 15 a 18.

Para la sureña Campania, que permanece aún en zona amarilla, el canciller Luigi Di Maio pidió hoy el envío del Ejército y la Protección Civil para «reforzar» a los médicos y enfermeros ante lo que consideró como un «colpaso», aunque el Gobernador regional Vincenzo De Luca desestimó la idea y rechazó establecer «hospitales de campaña».

Fuente: Télam

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